India mira al exterior

Hoy más que nunca, parafraseando al poeta John Donne, “ningún país es una isla en sí misma”. India también lo ha reconocido, integrándose completamente a la economía mundial a través del intercambio de bienes y servicios, así como flujos de capital, tecnología e ideas. Y, por supuesto, la amplia y diversa comunidad de los indios en el exterior desempeña un papel fundamental para fortalecer sus vínculos con el planeta.

En la actualidad, India se encuentra en una posición especial en el mundo. Mientras muchos países, tanto avanzados como en desarrollo, viven una creciente sensación de ansiedad y hasta pesadumbre económica, India destaca por su actitud de esperanza, cambio positivo y dinamismo económico. Nuestra economía se ha estabilizado: la inflación ha bajado, el tipo de cambio de la rupia es estable y tenemos un sólido compromiso con la disciplina fiscal. El crecimiento económico es hoy el más rápido de entre las grandes economías y las señales apuntan a que se acelerará más. No es de sorprender que los inversionistas acudan en masa a nuestros mercados.

Con todo lo orgullosos que estamos de nuestros logros, también reconocemos nuestras responsabilidades. Estoy muy consciente de que el pueblo indio ha dado al gobierno en que cumplo funciones un mandato para llevar a cabo un cambio decisivo en lo económico y lo político. En un mundo globalizado, esto nos exige lograr un crecimiento inclusivo en lo interno y participar de manera constructiva en el ámbito internacional.

 

Una razón para centrarse en el crecimiento inclusivo es que los indios de hoy son distintos a los de la generación que alcanzó la mayoría de edad después de la independencia. Las nuevas generaciones se consideran abrumadoramente como de “clase media”, incluso los más pobres. En promedio, el indio del siglo XXI es más joven que en casi cualquier otro lugar del mundo. También tiene confianza y, sobre todo, aspiraciones. Habiendo experimentado un cambio positivo, una vida mejor y visto o vivido mayores oportunidades, los indios de hoy quieren más, y con razón. Nuestro reto es estar a la altura de esas expectativas.

Por esta razón, el crecimiento inclusivo no es un mantra, sino una necesidad existencial. Somos un país de gran tamaño y con muchas diferencias: clases, castas, idiomas y religiones, además de edades, géneros y opiniones. Si se preservan y celebran, las diferencias dan origen a una riqueza cultural y nuevas ideas. Pero también existe un reto: los economistas han encontrado que las sociedades con tal nivel de heterogeneidad enfrentan desafíos mucho mayores para impulsar su crecimiento y desarrollo económico.

Además, hay más margen para el conflicto político, que puede poner en riesgo la búsqueda del desarrollo económico. Si las personas son diferentes, también tienden a desconfiar unas de las otras, haciendo más difícil gobernar y llevando potencialmente a elegir opciones de políticas inferiores a las ideales.

Lograr el crecimiento inclusivo dará la base para que India se involucre en el ámbito internacional. El año 2015 acaba con dos iniciativas de peso en cuanto a cooperación internacional y multilateral: la conferencia sobre el cambio climático COP21 de París y las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio para concluir la Agenda de Desarrollo de Doha en Nairobi. India desea ser un actor constructivo en ambas, y no en menor medida, porque es mucho lo que nos jugamos.

Las últimas inundaciones en el estado de Tamil Nadu nos recuerdan que India es particularmente vulnerable al cambio climático. Hemos asumido un esfuerzo importante para elevar el papel de las energías renovables, poner precio a las emisiones de carbono directa e indirectamente, e impulsar las inversiones públicas amigables con el medio ambiente. Llamamos a las economías avanzadas a tomar medidas para poner precio a las emisiones de carbono, algo que reviste una importancia especial en vista de la importante baja en los precios del petróleo y otros combustibles fósiles. Sólo fomentando la innovación en tecnologías ecológicas, como el carbono limpio, podemos conciliar el imperativo de brindar energía a cientos de millones al tiempo que cuidamos de buena manera nuestro planeta.

De manera similar, el gobierno y el pueblo indios reconocen que el comercio es motor del crecimiento y fuente de eficiencia y dinamismo. El multilateralismo es la mejor manera de asegurar que los mercados mundiales sigan abiertos para todos y no sólo unos pocos. Para preservar y revitalizar la OMC es necesario concluir con éxito la Ronda de Doha. Nuestro objetivo es asegurar la protección de nuestros intereses de desarrollo, especialmente los medios de vida de millones de campesinos, y a continuación crear un marco que garantice el papel esencial del multilateralismo en la preservación y apertura de mercados en el futuro para todos los países.

La mejor descripción de cómo India debe participar en el mundo la dijo Mahatma Gandhi, padre de nuestra nación. Deseó que “las culturas de todo el mundo soplen sobre mi casa tan libremente como sea posible. Pero me niego a ser barrido por ninguna de ellas”.

No queremos que la economía de la India quede amurallada ni cerrar nuestras ventanas. Queremos que los vientos de la experiencia y los conocimientos, el capital extranjero, la tecnología y el espíritu de emprendimiento del exterior soplen alrededor de nuestra casa. India interactuará con el mundo con un espíritu abierto y receptivo, pero también con la confianza en que nuestros valores, rica historia y promisorio futuro impedirán que seamos barridos por ellos.

*Arun Jaitley es ministro de Finanzas, Asuntos Corporativos, Información y Radiodifusión de la India.Traducido del inglés por David Meléndez TormenCopyright: Project Syndicate, 2015www.project-syndicate.org.

Fuente: http://bit.ly/1RlvQCi

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